Políticas Educacionales: ¿Acciones a favor de
quiénes?
Introducción
El presente artículo da a conocer
algunas reflexiones acerca de políticas públicas educacionales, desarrolladas
en Chile en los últimos años, entre ellas LEY SEP, ajustes en el Currículum de
Educación Parvularia, incorporación del Nivel Transición I a LEY SEP, entre
otras. Buscando generar la discusión de quienes están insertos como ejecutores
activos de dichas políticas (profesores) y de quienes reciben aquellas acciones
(estudiantes).
Es importante detenerse, observar,
repensar y reflexionar sobre aquellas decisiones que se toman a nivel
gubernamental, ya que si bien éstas debiesen ser tomadas a partir de la
necesidad de un pueblo y de las soluciones que ellos mismos proponen, sabemos
que esto no es así, las bases son las que menos opinan y deciden, debido al
desconocimiento que poseen, ya que no interesa que sepan, importa que acepten.
Desarrollo
Las políticas públicas son “las
sucesivas respuestas del Estado (del “régimen político” o del “gobierno de
turno”) frente a situaciones socialmente problemáticas (Salazar, 1994). La
anterior definición resulta útil para iniciar el estudio de las políticas
públicas relacionadas con la educación chilena, profundizar dicho campo y
adentrarnos en la historia que nos antecede, generando el entendimiento
necesario para reconocer de dónde vinimos, dónde estamos y hacia dónde vamos
como profesionales de la educación.
Nos remontamos a 1920, con la Ley de
Inducción Primaria, la cual aseguraba la gratuidad de la educación primaria
fiscal para toda la población e introducía la obligatoriedad de la misma,
respuesta a un momento histórico, mano de obra “alfabetizada”. Luego en 1964,
las reformas apuntan hacia generar trabajadores más capaces para realizar
diferentes tipos de labores. Es decir, se realizan acciones para solucionar o
suplir una determinada necesidad, pero si lo vemos bien, es netamente por un
tema de generar bienes, que siempre caen en manos de la gente poderosa, porque
las “soluciones” son hechas por estos mismos personajes. Posterior a eso, cada
reforma elaborada no ha sido al azar, cada movimiento, acción, recurso, apunta
hacia lo mismo “generar dinero”.
Para
los sectores en el poder, la crisis de la educación se produce por la
ineficiencia en la utilización y gasto de recursos, y se representa en el bajo
rendimiento (calidad), es decir, el sistema educativo desigual no es el
problema, el verdadero conflicto para ellos son los bajos estándares de
rendimiento, por lo que (y consecuente al neoliberalismo) los diferentes
sectores ligados al poder político y económico, han propuesto una serie de
fórmulas y métodos para modificar esta realidad: mayor o menor intervención
estatal, mayor o menor financiamiento, mayor o menor regulación del mercado,
más o menos instrumentos y herramientas, etc. Teniendo en consideración
siempre, el utilitarismo: ¿Cómo hacemos que la educación nos sea más útil, al
más bajo costo, cumpliendo un rol funcional al sistema capitalista?
En
respuesta a ello, tenemos la creación de La Ley SEP, la cual comenzó a regir
desde el 2008. Esta Ley vendría de cierta manera a ordenar los recursos
destinados a mejorar la “calidad” de la educación de los niños(as) considerados
prioritarios. Pero ya tenemos la primera perversidad, la forma en que se
determina si un niño es o no prioritario, ya que debe cumplir una serie de
requisitos, que no siempre son los justos. Por otra parte cabe cuestionarnos,
¿sólo los alumnos prioritarios necesitan educación de calidad?, la educación de
calidad debiese ser para todos los niños y niñas de Chile y el mundo, sin
distinguir condición socioeconómica, este financiamiento “adicional” se pierde
no sólo por esta falta de objetividad al seleccionar a un estudiante como
prioritario, sino porque las formas que se tienen para reflejar la “calidad” de
la educación, es a través de pruebas estandarizadas como el SIMCE, prueba que
ha sido bastante cuestionada por el profesorado (y estudiantes de pedagogía),
ya que no muestra las aptitudes ni conocimiento integral que poseen y/o
debiesen poseer los estudiantes. Pero para entender bien qué es realmente
“calidad educativa” para Chile, es necesario realizarse la siguiente pregunta:
¿para qué educamos?, dependiendo de la respuesta de ésta interrogante, se nos
hace más fácil definir realmente lo que es calidad. Pues entendemos que si el
SIMCE es hoy actualmente el sistema de medición para reflejar dicha “calidad”,
es porque sólo necesitamos a un grupo de personas que respondan de forma
mecánica, y que obtengan un resultado óptimo para realizar diferentes tareas.
No importa que piense, que reflexione, que cuestione, sólo importa que conteste
“bien”, (eso desde la mirada del poder “Gobierno”).
Lo
anterior, se ve reflejado en los escalafones propuestos por la Ley SEP, es decir,
el orden o categoría que se les da a los Colegios, según resultados de sus
estudiantes: “Escuelas en Recuperación”, “Escuelas Emergentes” y “Escuelas
Autónomas”. Sabemos que la categoría de moda es la “Emergente”, pues no sólo
nos asegura 4 años de Subvención, sino que 8, porque es una locura pensar y
creer que una Escuela en Recuperación salte a ser Autónoma. Por otra parte y
volviendo a lo anterior, para avanzar, y como requisito excluyente, está la
elaboración de Planes de Mejoramiento, los cuales vendrían a mejorar y/o lograr
la “calidad” de la educación ya antes mencionada.
Estos
Planes, definen las metas a alcanzar por los niños y niños prioritarios,
relacionados con los resultados SIMCE, lo que significa que muy pronto el
Gobierno planeará la forma de evaluar a sus nuevos participantes: niños y niñas
de transición I y II (Educación Inicial), los cuales ingresaron en esta Ley en
2011. Es decir, tendremos niños y niñas escolarizados desde temprana edad, lo
que facilita esta educación empaquetadora que no necesita mayor preparación, es
decir, los profesores deben ser meros ejecutores de dichos planes, para luego
ser los responsables del éxito de éstas. El Sostenedor del establecimiento está
autorizado a despedir a aquellos docentes que no cumplan con los objetivos
propuestos en los planes, lo que resulta ser bastante engorroso y frustrante
para los profesores: mi libertad de cátedra se ve condicionada y limitada por
Planes de Mejoramiento que apuntan hacia una sola dirección: obtener mejores
resultados.
Entonces,
¿Para quienes estamos trabajando?, ¿para nosotros mismos con sueldos
miserables, en condiciones paupérrimas?, ¿para los estudiantes, que son
consideramos un arma para recibir recursos?, ¿para los grandes poderíos, que
llenan sus bolsillos y mantienen al pueblo en calma, haciéndoles creer que se
trabajar por y para ellos?
Creo que lo importante para el buen uso de recursos SEP es la
reflexión, existen establecimientos que no saben qué hacer con el dinero y sus
soluciones improvisadas consisten en usar el dinero en capacitaciones, las
cuales ni siquiera cuentan con un foco estratégico, se transforma en un hacer
por hacer. Los dineros muchas veces apuntan hacia cambios de infraestructura,
olvidando la complejidad y lo holístico del asunto ¿qué sacamos con tener
grandes avances tecnológicos, grandes cambios físicos de los lugares si la
utilidad que le damos es irrisoria?, hay temas de organización del espacio,
funcionalidad, estrategias educativas, organización de los recursos que quedan
en el olvido. Por otro lado, algunos recursos cuando pertenecen a corporaciones
municipales, muchas veces terminan en otras áreas de la municipalidad,
bajándole el perfil y la importancia a la educación de la ciudadanía.
Otro punto a
considerar es cómo el profesorados maneja la información de la Ley SEP, es decir, ¿qué saben los docentes
respecto de dicha Ley?, ¿somos consultados?
Los “líderes”
de los establecimientos muchas veces utilizan los recursos a partir del
criterio propio sin importar la opinión de los profesores. Lo que se traduce en
una pérdida de confianza por parte de los docentes hacia los directivos, es
decir, si somos los profesores quienes mejor conocemos a los estudiantes: sus
necesidades, intereses, capacidades, ¿por qué no somos los principales actores
involucrados y sólo obtenemos un papel secundario y poco relevante dentro del
proceso?, y su vez cuando se solicita “opinión y/o participación” constituye la
herramienta de amenaza y presión con la cual trabajamos día a día. No obstante
lo que ocurre generalmente, es la participación inconsciente, es decir, nos
transformamos en creadores y ejecutores de un sistema que no comprendemos, y
logramos el objetivo del poderío.
Así
mismo ocurren cambios a nivel curricular en Educación Parvularia; visión del
niño y la niña, visión que apunta hacia apurar la producción de adultos
responsables y capaces de desempeñar distintos tipos de trabajos, más
obedientes, y sumisos desde pequeños. Y a su vez la obligatoriedad de ésta, que
resulta ser un fraude, se habla de obligatoriedad del nivel transición II, pero
no constituye un requisito para ingresar a la Educación Básica, es decir, ¿de
qué obligación estamos hablando?
Dicho
lo anterior, ¿qué ocurre con las Educadoras de Párvulos?, conocemos los errores
y perversidades de las BCEP (Bases Curriculares de la Educación Parvularia), y
¿qué hacemos al respecto?, nos transformamos desde la base en ejecutoras de una
herramienta poco constructivista. Dejamos que se tomen decisiones sin ser
consultadas. Estamos poco capacitadas para lo realmente importante: el sentido
real de la educación y la contingencia educativa. Importa más sabernos el
currículum de memoria y saber ejecutarlo que cuestionarlo y mejorarlo. Importa
más seguir siendo la “tía” dulce y cariñosa con los niños(as), que ser
realmente una agente de cambio, y es que si no entendemos nuestros propios
cambios ¿cómo pretendemos mejorar lo demás?
Y
así seguimos siendo las hermanas menores de los profesores, sin siquiera ser
consideradas como educadoras, mucho menos parte del estatuto docente, somos
como cualquier trabajador (sin ofender a los trabajadores), menospreciando
nuestra gran labor dentro del proceso educativo de los estudiantes.
Conclusión
A partir de lo anterior es necesario
realizarse, la siguiente pregunta: ¿realmente las acciones realizadas por el
Gobierno, responden a las problemáticas sociales vinculadas a la educación?,
(siendo la calidad de la educación, la principal problemática que se ha
heredado por décadas). Una política debiese ser representativa e ir en ayuda
real a las necesidades de un pueblo, lo que por supuesto no ocurre.
¿Qué haremos las bases?, ¿Qué hará el
pueblo?, seguir como hasta ahora sólo nos indica un futuro: seguir siendo las
ovejitas del Gobierno, las que con un palo presionándolas se dirigirán hacia
donde se les antoje (en base a miedos, mentiras, manipulaciones…) ¿está
dispuesto a vivir así?
Catherine Larenas- Educadora de
Párvulos UMCE
Bibliografía
Página web: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-94746.htmln
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